Pregunta a cualquiera cuánto gasta su casa en comida al mes y la respuesta será una estimación, casi siempre a la baja. Según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, el hogar medio gastó 5.626 euros en alimentos y bebidas no alcohólicas en 2025, es decir, unos 470 euros al mes, el 16 % de su presupuesto. Y es una media de todos los hogares, donde los unipersonales tiran de la cifra hacia abajo. El problema de controlar el gasto en comida no es la aritmética. Es que los números están en tres sitios: una parte en la app del banco, otra en el montón de recibos y la mayor en la basura, donde nadie cuenta nada. Fango parte del recibo, porque es el único lugar donde consta, producto a producto, adónde fue de verdad el dinero de la comida.
Este artículo da primero una cifra de referencia, repasa después cuatro formas de controlar el gasto en comida y termina con el número que falta en cualquier presupuesto doméstico.
- La media son unos 470 euros al mes — el 16 % del presupuesto del hogar, y bastante más en una familia con hijos
- El banco ve el importe, el recibo ve los productos — 62 € en Mercadona no dicen qué era comida y qué era lavavajillas
- Una hoja de cálculo es lo más exacto y dura tres semanas — teclear cada línea es el paso en el que el control se muere
- El segundo número le falta a todo el mundo — 24,3 kilos de comida por persona y año acaban en la basura, y ni el banco ni la hoja de cálculo lo ven
¿Cuánto se gasta en comida al mes?
El INE pregunta cada año a miles de hogares por sus gastos, y la Encuesta de Presupuestos Familiares de 2025 sitúa el gasto medio por hogar en 35.101 euros, de los que 5.626 fueron a alimentos y bebidas no alcohólicas: el 16,0 % del presupuesto, un 4,4 % más que el año anterior. Al mes son unos 470 euros para el hogar medio. Las parejas con hijos fueron los hogares que más gastaron en total, 44.438 euros al año.
Si lo que nunca consigues es acordarte de las fechas, una app de control de caducidad lo hace directamente a partir del tique de la compra.
Conviene leer la media con tres matices. Primero, es una media de todos los hogares: una persona que vive sola gasta menos y una familia con dos hijos bastante más, porque la cifra es por hogar y no por persona. Segundo, la encuesta recoge lo que se compró, no lo que se comió; ese es el tema del último apartado. Y tercero, el gasto en alimentación subió un 4,4 % en un año, así que la cifra de este año será algo mayor.
Una regla práctica: a la luz de estas cifras, una familia de dos adultos y dos hijos que gasta entre 600 y 800 euros al mes en comida está en lo normal, no en el exceso. Si no puedes decir tu propia cifra con un margen de cien euros, es motivo para empezar a controlarla, no motivo de preocupación.
Cuatro formas de controlar el gasto en comida
Los métodos se diferencian en dos cosas: cuánto trabajo manual exigen y hasta dónde ven. El total mensual se consigue fácil, el detalle por producto cuesta esfuerzo, y solo este último dice adónde va el dinero.
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1
Las categorías del banco. La mayoría de las apps bancarias clasifican los pagos con tarjeta automáticamente, y «supermercado» ya está ahí. Cero esfuerzo y un total cada mes. El límite es que el banco ve la transacción, no la cesta: 62 euros en Mercadona un sábado incluyen el lavavajillas, la arena del gato y el queso que se estropeó el jueves. Los pagos en efectivo y las apps de pago de los propios supermercados, además, se le escapan.
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2
Hoja de cálculo o libreta. El método más exacto, porque apuntas tú lo que compraste y lo que costó. También es el método que se abandona en la tercera semana, porque cada línea hay que teclearla a mano. Funciona mejor como experimento con fecha de caducidad: un mes al año te da una cifra propia con la que contrastar el total del banco.
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3
Guardar los recibos. Fotografía el recibo o pídelo en formato digital. El detalle por producto se conserva, pero una foto no suma nada: a final de mes tienes una carpeta de imágenes y el mismo trabajo manual que con la hoja de cálculo. Es un paso intermedio, no un método.
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4
Escanear el recibo con una app. La IA lee del recibo los productos, las cantidades y los precios, así que el detalle por producto aparece sin teclear. Fango hace esto y guarda cada recibo como una tarjeta con el nombre del supermercado, el número de productos y el total. Los precios se recuerdan por producto, de modo que la siguiente lista de la compra llega con las estimaciones puestas. Lo que el escaneo por sí solo no hace es la suma del mes: esa te la da el banco, y el recibo te da lo que el banco no ve.
En la práctica, lo mejor es la combinación: el banco da el total mensual sin esfuerzo y el recibo dice de qué se componía. Pero ninguno de los dos responde a la pregunta que decide si ahorras algo: qué parte de la comida que compraste se comió de verdad.
Escanea el recibo del súper — la IA lee los productos y los precios, mete la comida en la lista de la nevera con avisos y guarda el recibo como una tarjeta. Las estadísticas muestran el valor de la comida que acabó en la basura, en euros. Sin cuenta, sin conexión con el banco.
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El segundo número que nadie apunta
Todo presupuesto doméstico tiene una partida para comida. Ninguno tiene una partida para la comida que se tiró, aunque es dinero que ya salió de la primera. Según el Informe del desperdicio alimentario en España 2025 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los hogares desperdiciaron 1.101,8 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas en 2025, 24,3 kilos por persona, el 97,5 % del total nacional. La cifra baja desde 2020, un 19,2 % acumulado, pero sigue siendo, en palabras del propio ministro, «el alimento más caro: el que acaba en la basura».
Para una familia de cuatro son varias semanas de compra que se llevaron a casa y luego al cubo. Ninguno de los cuatro métodos anteriores ve este número, porque el banco y el recibo se detienen en la caja. El desperdicio ocurre después, en la nevera, a menudo días después de la compra, y controlarlo exige saber qué hay en la nevera y cuándo hay que usarlo. Cuánto supone esta partida en euros para distintos hogares lo calcula cuánto cuesta el desperdicio de comida.
Aquí está también el verdadero beneficio de llevar el control. El total de la comida es difícil de reducir, porque no se come menos. La parte que acaba en la basura, en cambio, es un gasto que no hay que sustituir por nada: si se reduce a la mitad, el ahorro se resta directamente de la factura de la compra, y para una familia normal son decenas de euros al mes. Cómo ahorrar en la compra repasa las demás palancas, pero esta es la única que no exige comprar más barato ni comprar menos.
Así controla Fango el gasto en comida
Fango es una app contra el desperdicio de comida, no una app de presupuestos, y por eso su control empieza justo donde las otras terminan. Así funciona en la práctica:
- El recibo se lee una sola vez. Fotografías el recibo o lo compartes con la app como PDF. La IA lee productos, cantidades y precios, y la comida entra en la lista de la nevera con estimaciones de conservación. La foto es el único paso de entrada; no se teclea nada. Cómo funciona la lectura en distintos supermercados lo cuenta escanear el recibo para controlar la comida.
- Los recibos se guardan como tarjetas. Las compras anteriores aparecen en el lado de la lista de la compra como tarjetas con el nombre del supermercado, el número de productos y el total. Desde la tarjeta puedes pasar productos directamente a la siguiente lista.
- Los precios se recuerdan por producto. Si añades mantequilla a la lista, viene con una estimación de lo que costó la última vez. Puedes fijar un objetivo de presupuesto para la lista y la estimación se muestra frente a él: verde por debajo, rojo por encima. Más en mejor app de lista de la compra.
- Desperdicio y rescates en euros. Cuando marcas un producto como comido o tirado, las estadísticas suman el valor de ambos por mes. «€ desperdiciados» muestra el valor de la comida que acabó en la basura, y el importe rescatado lo que usaste a tiempo, cerca de la fecha. Esa es la partida que le falta al presupuesto.
- Toda la casa en la misma nevera. Con el uso compartido en familia, hasta cuatro personas comparten la misma lista de la nevera y la misma lista de la compra con una sola suscripción. La invitación es un código de ocho caracteres, no hace falta cuenta y los cambios aparecen en los móviles de los demás en cuestión de segundos.
Y los límites, para que el número siga siendo útil: Fango no suma automáticamente el total de las compras del mes, no se conecta al banco y no compara precios entre supermercados. La estimación de precio es lo que pagaste la última vez, no lo que pone hoy en la estantería. El total del mes sigue saliendo del banco; Fango dice qué parte de él se comió.
Fango ordena todo por fecha de recordatorio y marca en rojo lo que corre prisa. El widget de la pantalla de inicio muestra qué usar primero sin abrir la app.
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Una rutina que aguanta más de tres semanas
El control solo sobrevive si cuesta menos tiempo del que ahorra. Esta rutina lleva unos minutos a la semana.
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1
Saca del banco la media de tres meses. Un mes suelto oscila con cumpleaños y compras grandes de despensa. La media de tres meses es tu cifra de referencia, y los 470 euros de la encuesta son con lo que la contrastas.
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2
Escanea el recibo nada más llegar a casa. En la mesa de la cocina es cosa de un momento, y los productos quedan a la vez en la lista de la nevera con sus avisos. Un recibo que se queda una semana en la cartera no se escanea nunca.
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3
Marca con honestidad lo que tiras. La cifra de desperdicio solo sirve si es verdad. Al cabo de unas semanas ves qué productos acaban en la basura una y otra vez, y esa es una lista que se recorta en la lista de la compra, no en la nevera.
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4
Compara dos números a final de mes. El total del banco dice cuánto compraste. Las estadísticas de Fango dicen cuánto de eso se tiró. Cuando baja el segundo, el primero puede bajar detrás, hasta lo que de verdad comes.
La mayor parte del ahorro se produce en el paso tres. Controlar el gasto en comida no es contabilidad, sino averiguar qué parte de lo que compras se queda sin comer, y para eso basta con tener en un solo sitio lo que hay en la nevera y sus fechas. Si buscas una herramienta para ello, app contra el desperdicio de comida explica qué pedirle, y lista de la compra que reduce el desperdicio muestra cómo la lista hace el resto.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto gasta un hogar en comida al mes?
Según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, el hogar medio gastó 5.626 euros en alimentos y bebidas no alcohólicas en 2025, unos 470 euros al mes y el 16 % de su presupuesto total de 35.101 euros. Es una media por hogar: una persona sola gasta menos y una familia con hijos bastante más; las parejas con hijos fueron los hogares con mayor gasto total, 44.438 euros al año.
¿Basta con las categorías del banco para controlar el gasto en comida?
Bastan para seguir el total, pero no dicen adónde fue el dinero. El banco ve la transacción: 62 euros en Mercadona un sábado. No ve que 14 euros eran lavavajillas y 11 un queso que acabó en la basura el jueves. Si quieres saber de qué se compone tu gasto en comida y qué parte es desperdicio, necesitas el detalle por producto, y ese solo está en el recibo.
¿Fango suma automáticamente el gasto en comida del mes?
No como total mensual. Fango guarda cada recibo escaneado como una tarjeta con el nombre del supermercado, el número de productos y el total, y recuerda los precios por producto para la siguiente lista de la compra. Lo que sí suma automáticamente es el otro lado: el valor de la comida que acabó en la basura y el valor de la comida usada a tiempo, por mes, en la pantalla de estadísticas. El total de las compras del mes es cosa del banco, o de sumar las tarjetas de los recibos.
¿Cuánta comida acaba en la basura?
Según el Informe del desperdicio alimentario en España 2025 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los hogares desperdiciaron 1.101,8 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas en 2025, 24,3 kilos por persona y el 97,5 % del total nacional. La cifra ha bajado un 19,2 % desde 2020. Para una familia de cuatro siguen siendo varias semanas de compra.
