Nota: Esta comparación se basa en nuestras propias pruebas y en información pública. Fango es nuestra propia app, y también decimos con honestidad cuándo otra opción encaja mejor y cuándo no vale la pena instalarla.

Es una pregunta justa antes de instalar otra app más: ¿de verdad sale a cuenta? Con una app de control de alimentos la respuesta es fácil de calcular, porque las dos caras de la cuenta son concretas. Por un lado, Fango es una suscripción mensual o anual (el precio para tu país aparece en la app), y antes puedes probar todas las funciones gratis durante un mes. Por otro, los hogares españoles tiran más de 1.100 millones de kilos de comida al año según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Aquí tienes la cuenta honesta, incluido cuándo la app no vale el esfuerzo.

Escanea el recibo — Fango hace el resto

Haz una foto del recibo y la IA reconoce los productos y los añade a tu nevera con una fecha de caducidad estimada. Recibes un aviso push de 1 a 14 días de antelaciónn. Sin registro, todos los datos se quedan de forma predeterminada en tu dispositivo.

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Escaneo de tickets de Fango: cámara, fototeca o PDF
En resumen
  • Los hogares españoles tiran más de 1.100 millones de kg/año — unos 28 kg por persona, casi todo por olvido.
  • Fango es una suscripción mensual o anual; prueba todo gratis un mes y mira en la app el precio para tu país.
  • Una bolsa de la compra salvada al mes ya paga la suscripción.
  • No sale a cuenta si ya controlas todo y nunca olvidas nada en la nevera.

La cuenta, en números redondos

Pongamos cifras. Según el MAPA, en España se desperdician más de 1.100 millones de kilos de comida al año en los hogares, alrededor de 28 kg por persona. A precios de supermercado eso son varias decenas de euros al mes que acaban en la basura en un hogar medio. Fango, en cambio, es una suscripción mensual o anual, y el precio para tu país aparece en la app. Es decir: una bolsa de la compra salvada al mes ya paga la suscripción. Todo lo demás es ahorro neto. Pocas veces una cuenta queda tan clara. Si quieres el desglose completo del coste, lo tienes en cuánto cuesta el desperdicio de comida.

Y el ahorro no es teórico: la mayor parte de lo que se tira en casa es comida olvidada, no comida que se descarta a propósito — justo lo que un aviso a tiempo evita. A escala mundial se desperdicia alrededor de un tercio de todos los alimentos, según el Food Waste Index Report 2024 de la UNEP. El problema casi nunca es que compremos mal, sino que perdemos de vista lo que ya tenemos.

Puedes probarla gratis primero

Un matiz importante: no tienes que decidir de antemano. Puedes probar todas las funciones de Fango gratis durante un mes — escaneo del recibo, avisos a tiempo de los productos, aviso ajustable por producto y estadísticas del dinero ahorrado. Es tiempo de sobra para ver si el hábito encaja contigo y si de verdad tiras menos. Después, Fango sigue con una suscripción mensual o anual (el precio para tu país aparece en la app); no hay nivel gratuito permanente, pero tampoco pagas nada hasta terminar la prueba. Si quieres entender bien cómo funciona ese mes, lo explicamos en la guía sobre probar Fango gratis.

Cuándo SÍ sale a cuenta

Una app de control de alimentos rinde de verdad cuando encaja con tu forma de comprar. Sale a cuenta sobre todo si:

  1. Haces una compra semanal grande. Cuantos más productos entran a la vez, más fácil es perder la pista de alguno. Escanear el recibo mete toda la compra en la lista en menos de 30 segundos, sin apuntar nada a mano.
  2. Sueles olvidar cosas. El yogur al fondo, las verduras del cajón, el paquete abierto que nadie ve. Si te reconoces aquí, un aviso un par de días a tiempo es exactamente lo que te falta.
  3. Vives con prisa. Cuando no tienes tiempo de revisar la nevera cada dos días, que una lista con código de colores te avise sola marca la diferencia entre usar algo y tirarlo.

En estos casos el ahorro llega prácticamente solo, porque la app trabaja justo en el punto donde antes fallabas: recordar a tiempo. Si te interesa el enfoque para gente despistada, hablamos de ello en la comparación de la mejor app de desperdicio.

Cuándo NO merece la pena

Toca ser honestos: una app de control de alimentos no es para todo el mundo. Si ya lo tienes controlado — compras pocos productos, los consumes enseguida y casi nunca olvidas nada en la nevera — una app no cambiará gran cosa. Ayuda justo a quien pierde el control, y si tú no lo pierdes, la ganancia es pequeña. Lo mismo pasa si sigues muy pocos productos: para tres o cuatro cosas no necesitas ninguna herramienta, te basta con mirar. Y hay un límite honesto que conviene decir: como los datos se quedan de forma predeterminada en tu dispositivo, la lista no se sincroniza sola a otro móvil salvo que actives el uso compartido en familia. Si buscas una lista familiar compartida, esta no es la app.

Hay otra situación en la que no compensa: si no vas a mantenerla al día. Una app que no actualizas no sirve de nada. Cuando alguien abandona una app de este tipo, casi siempre es porque mantener la lista se volvió un incordio.

El único esfuerzo real: la fricción

Aquí está la clave de todo el asunto. Como el mayor riesgo es dejar de usarla, lo que decide si la app se amortiza es la fricción. Con Fango, todo el trabajo es una foto del recibo al volver de la compra: la IA rellena el resto con productos y fechas estimadas, y los avisos funcionan solos. También acepta recibos en PDF y puedes añadir un producto a mano si hace falta. Esa fricción tan baja es lo que hace que el hábito aguante, y por tanto que la cuenta se cumpla de verdad. Una app que pide teclear cada producto se abandona en una semana; una que solo pide una foto se queda contigo.

Al final, el balance es sencillo: frente a un desperdicio que en España suma más de 1.100 millones de kilos al año, la suscripción a una app es una apuesta muy pequeña. Si eres de los que olvidan cosas y haces la compra grande, la respuesta es casi seguro que sí. Si ya no tiras nada, ahórrate la app — y ese, precisamente, es el mejor final posible.

Falta una cosa en la cuenta: una app que solo vigila la nevera arregla las cosas después, mientras que una lista de la compra en la misma app que la nevera ya ayuda en el pasillo, antes de que una compra duplicada llegue a ser desperdicio. Ese producto habría acabado en la basura por buenos que fueran los avisos.

Toda la nevera en una sola vista
Ves de un vistazo qué hay que comer primero

Fango ordena todo por fecha de recordatorio y marca en rojo lo que corre prisa. El widget de la pantalla de inicio muestra qué usar primero sin abrir la app.

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Vista de la nevera de Fango ordenada por fecha de recordatorio

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena pagar por una app de control de alimentos?

Para la mayoría de los hogares, sí. En España se tira más de 1.100 millones de kilos de comida al año, unos 28 kg por persona, casi todo por olvido. Fango funciona con una suscripción mensual o anual (el precio para tu país aparece en la app), y una bolsa de la compra salvada al mes ya paga la suscripción. Y puedes probar todas las funciones gratis durante un mes antes de decidir.

¿Tengo que pagar para probarla?

No. Fango incluye una prueba gratis de un mes con todas las funciones: escaneo del recibo, avisos a tiempo de los productos, aviso ajustable por producto y estadísticas del dinero ahorrado. Es tiempo de sobra para ver si el hábito encaja contigo. Después sigue con una suscripción mensual o anual (el precio para tu país aparece en la app), y no hay nivel gratuito permanente.

¿Cuándo no merece la pena una app de control de alimentos?

Si ya lo tienes controlado. Si compras pocos productos, los consumes enseguida y casi nunca olvidas nada al fondo de la nevera, una app no cambiará gran cosa. Ayuda justo a quien pierde el control de lo que tiene. Si nunca tiras comida por despiste, la ganancia es pequeña y no compensa el esfuerzo de mantenerla al día.

¿Cuál es el único esfuerzo que pide la app?

Hacer una foto del recibo al volver de la compra. Ese es todo el trabajo: la IA reconoce los productos y los añade a la lista con una fecha estimada, y los avisos funcionan solos. Si incluso eso te parece demasiado, ninguna app de control de alimentos aguantará, pero para la mayoría son unos segundos que se amortizan solos.